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Juan José Campanella: El 'Superman' que devuelve la sonrisa a los niños en Valledupar

Juan José Campanella: El 'Superman' que devuelve la sonrisa a los niños en Valledupar

Redacción. «No se trata de dónde naciste, o qué poderes tienes, o lo que llevas en el pecho, es sobre lo que haces…», esta es una de las frases que a través de los dibujos animados siempre enseñó el hombre de acero, Superman, un personaje admirado por los niños y que aún perdura en la mente de otros no tan chicos.

Este superhéroe, aunque parezca irreal, está presente en la tierra del acordeón, caja y guacharaca, Valledupar, donde a través de su profesión como médico, lucha contra el mal para devolver la sonrisa a los niños que sufren de labio fisurado y paladar hendido, mejor conocido como labio leporino.

No es hijo de esta tierra, pero sí adoptado, oriundo del municipio de Sabanalarga en el Atlántico, desde donde llegó por casualidad a la capital del Cesar, pero se quedó para hacer la mejor labor del mundo, atender a los niños de cualquier raza y religión, para enseñarlos a vivir mejor y garantizar su desarrollo. Literalmente, llegó volando desde el cielo para salvarlos del abstracto mundo lleno de sinsabores e incomodidades que rodean una enfermedad, que no solo tiene secuelas estéticas, sino que deja cicatrices en el alma de niños y adultos.

Se trata del médico odontólogo maxilofacial, Juan José Campanella Medina, quien desde hace seis años emprende en Valledupar el Programa ‘Sonrisas Pixeladas’ , iniciativa a través de la cual, ha intervenido a unos 400 niños que ahora los considera sus hijos, sus seres rescatados del mal.

Su amor por su profesión va a la par con su encanto por el personaje animado Superman, lo mejor que recuerda de su infancia y aún perdura en su vida y labor. Es prácticamente su amuleto, de él aprendió que en la vida se viene a servir y no hay ‘kryptonita’ en el mundo, que le impida dar felicidad a los niños vulnerables que sufren de labio fisurado y paladar hendido.

Su profesión la comparte con su labor dentro del Ejército Nacional, hoy es segundo comandante del Comando de Apoyo a la Misión y Desarrollo (COAMI) de los Profesionales Oficiales de Reserva, de la Décima Brigada. De allí el nombre de su programa ‘Sonrisas Pixeladas’ por el uniforme camuflado que con orgullo porta, y desde donde fortalece su misión hacia la infancia. Se camufla el problema con una cirugía, para que el niño se vuelva socialmente adaptable, mejore su formación y acabe con el bullying o acoso escolar.

Un sueño cumplido

Llegar hasta el consultorio del doctor Campanella Medina, es como entrar al Salón de la Justicia. Su amplio escritorio color blanco, contrasta con el azul y rojo de la colección de piezas de su superhéroe, el mismo que a su juicio le permite mantenerse transportado a su infancia llena de altos y bajos, de emociones y decepciones, pero con un norte con el que soñaba, claro está volando con Superman, por ser alguien en la vida y hacer que el bien superara el mal.

«Me levanté en un hogar con muchas dificultades, pero siempre soñaba por todo. Era un niño desaplicado en los estudios y hasta pensé que no llegaría a ser profesional. Pero la vida me enseñó que las cosas se luchan y aquí estoy, agradecido de Dios por todo lo que me permite hacer y regalar», manifestó.

Recordó que como todo joven en Colombia, el Ejército es un lugar obligado para quienes quieren conocer más allá del bien y del mal. Como soldado afirma haber conocido los horrores de la guerra, lo que no debe; y aunque era lo contrario de lo que aspiraba ser, las circunstancias de la vida casi lo convencen que era su lugar ideal.

Los años pasaron, sirvió al Ejército y una tía, a quien considera su ángel, le dio la oportunidad de estudiar odontología. «Allí empezó todo, inicié mi sueño logrando alcanzar los primeros lugares en todo mi carrera como odontólogo y hasta en el postgrado de maxilofacial, de donde salí a quererme comer el mundo, con el sueño de operar el labio fisurado y paladar hendido, del cual poco conocía, pero sabía que allí estaría mi misión de vida», dijo Campanella.

Agradecer a Dios

Cuenta que al lograr tantas cosas en la vida, sentía que la próxima misión era agradecer a Dios por todo lo que le daba. Lo primero que hizo fue tomar a dos jóvenes y prepararlos académicamente sin que supieran quien lo hacía, y así logró formar una Administradora y un Abogado en Barranquilla.

«Pero sentía que me faltaba más, que era poco para lo que Dios había hecho por mí, sentía que mi misión era ayudar al más necesitado y creció en mí la idea de crear el programa que inicialmente se llamó ‘Dame una sonrisa y te daré mi corazón’. Viajé a Chile donde recibió la ayuda de un gran amigo llamado Andrés Duque, con quien leía y estudiaba sobre labio fisurado; pasó el tiempo y Dios me trajo a Valledupar, por casualidad, para cubrir a un médico en el Hospital Rosario Pumarejo de López que luego asesinaron y me tocó quedarme desde el año 2005 aproximadamente».

La sonrisa de un niño no tiene precio

Desde entonces empezó a operar un niño, dos y hasta tres; pero seguían siendo muy pocos. Allí intervino de nuevo Dios y en el camino apareció la señora Cielo Gnecco, quien en el primer gobierno de Luis Alberto Monsalvo, promovió la operación de al menos 80 niños en el departamento.

«Fue el inicio de todo, el impulso, un comienzo que no llega a su fin, porque la meta es hacer felices a los más pequeños, su sonrisa no tiene precio», dijo.

El doctor Campanella hoy día cuenta con su ‘ejército’ de personas para llevar a cabo su misión que, a la fecha, ha logrado intervenir unos 400 niños y hasta una señora de 72 años en el municipio de Pelaya, a través de ‘Sonrisas Pixeladas’.

Desde el 2016 y el 2019 con la anterior administración departamental, se lograron operar hasta 75 infantes en un año, fue algo impresionante que debe seguir su rumbo. «No quiero plata, lo hago por amor a la profesión y por los niños, aquí estoy para regalar felicidad a quien lo necesite».

Campanella en la actualidad camufla su misión entre el uniforme del Ejército y la capa de Superman. Desde las medias, el gorro y hasta el maletín donde transporta sus instrumentos de trabajo tienen la imagen del superhéroe, de quien manifiesta «Superman tiene tres cosas importantes que nadie ve, todos lo ven como el hombre que vuela, pero tiene aspectos más destacados: no dice mentiras, es correcto y no mata ni hace daño. Es el juego en el cual el bien supera el mal, y eso es lo que busco con mi misión».

 

Sin límites

En la actualidad el programa ‘Sonrisas Pixeladas’, está un poco lento a causa de la pandemia, se ha podido llegar a pocos niños, pero el trabajo sigue activo en busca de quienes necesitan la mano amiga.

Para ello informó que están en proceso de preparación para operar a 30 niños que el Ejército está ubicando, otros están identificando a niños indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, pero la posibilidad está abierta para todos, «si llegan 100, 200 o más, los opero; es una belleza ver a los niños sonreír, cambiarles su calidad de vida y caminando hacia el triunfo».

Hizo un llamado a los habitantes del departamento del Cesar, La Guajira, Magdalena y cualquier parte de Colombia, a integrarse a esta misión, a acercarse a través de las EPS al hospital Rosario Pumarejo de López o al mismo Ejército, para gestionar la intervención quirúrgica porque la meta es llegar al más necesitado y vulnerable.

Entre tanto, su ‘salón de justicia’, está abierto para tramar a favor del bien, y recibir a los niños que necesiten sonreír, vivir y disfrutar; labor que cumple con la bendición del Gran Arquitecto del Universo, con principios filantrópicos y sentimientos de fraternidad.

elpaisvallenato.com


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