Las várices y el riesgo de trombos: lo que necesitas saber para prevenirlas

Las várices y el riesgo de trombos: lo que necesitas saber para prevenirlas
Foto: Tomada de internet

Las várices son un problema principalmente estético cuando comienzan a aparecer, pero también pueden convertirse en un problema de salud cardiovascular.

Según un estudio reciente, los adultos con várices tienen cinco veces más probabilidades de sufrir una trombosis venosa profunda, una patología en la que un coágulo de sangre bloquea un vaso sanguíneo profundo, normalmente en la pierna o el muslo.

“Las várices, o venas varicosas, rara vez se asocian con problemas de salud graves. En contraste, la trombosis venosa profunda o las embolias pulmonares sí que están asociadas a problemas sistémicos graves. Sin embargo, los pacientes con varices ven aumentados sus niveles de agentes inflamatorios y protrombóticos”, explican los autores del estudio.

Puesto que, como decimos, a menudo no se relacionan con problemas de salud serios, las várices a veces quedan relegadas en nuestra lista de prioridades respecto a la salud, pero por si tienes alguna duda, aquí va todo lo que necesitas saber sobre las várices.

¿Qué son las várices?
Las várices son venas hinchadas que se forman normalmente en las piernas y que son visibles a través de la piel por su color azulado. Se forman por una combinación de la fuerza de la gravedad y el debilitamiento de las paredes venosas.

La sangre circula por nuestro cuerpo en dos direcciones: del corazón hacia los órganos y tejidos, y desde los órganos y tejidos hacia el corazón. Para moverse utiliza los impulsos de los latidos del corazón, pero en un sentido (siempre que sea bajar) siempre será más fácil que en el contrario (cuando tenga que subir). Para ayudar en el impulso, las venas tienen unas válvulas que se abren o cierran al ritmo de la circulación y que impiden que la sangre que ya ha subido vuelva a caer y se acumule en las zonas más bajas del cuerpo.

Cuando esas válvulas están débiles o dañadas, ya sea por la edad o por alguna otra patología, la sangre puede irse acumulando en esas zonas venosas, dando de sí poco a poco las paredes venosas y formándose las várices.

Factores de riesgo de las varices
Existen distintos factores que aumentan el riesgo de desarrollar várices:

  • Pasar muchas horas de pie: como hemos explicado, la acción de la gravedad tiene mucho que ver con las várices, y si pasas muchas horas de pie, el efecto aumenta.
  • Antecedentes familiares: las personas cuyos familiares tienen várices tienen el doble de posibilidades de desarrollarlas también.
  • La edad y el sexo: las personas mayores tienen las paredes y las válvulas venosas más debilitadas, y eso favorece la aparición de várices. Las mujeres tienen mayor riesgo, se cree que por causas hormonales.
  • La obesidad: las personas obesas tienen un mayor riesgo de padecer diabetes ya que tienen una mayor cantidad de riego sanguíneo que hace presión en las venas.
  • El estreñimiento: los problemas para defecar suponen un mayor riesgo de diabetes porque aumentan el tiempo que se pasa sentado y porque el esfuerzo por evacuar el intestino aumenta la presión en el abdomen y dificulta la circulación por las venas de la parte inferior del cuerpo.
  • El embarazo: a menudo las várices aparecen durante el embarazo debido al aumento de peso que este conlleva y también a los cambios hormonales.
  • Los anticonceptivos hormonales: causan un aumento en la retención de líquidos que puede favorecer las várices.

Ejercicio físico contra las várices
Las várices pueden desarrollar complicaciones que pueden ir desde las relativamente leves, como los picores, a otras más graves como un mayor riesgo de trombosis, hemorragias a causa del rascado o infecciones.

Por suerte, hay varias medidas que puedes tomar para prevenir la formación de venas varicosas, y una de las principales tiene que ver con la actividad física. En concreto, es de gran ayuda realizar ejercicios que fortalezcan la musculatura de las piernas, que a su vez favorece el retorno sanguíneo.

Deportes como la natación, montar en bici, hacer yoga o la gimnasia pueden ayudarte a conseguir ese objetivo. Si ya tienes diabetes, es mejor que evites otros que suponen movimientos bruscos, saltos y cambios de dirección, como el tenis, el baloncesto, el voleibol o el balonmano entre otros.

Otras actividades diarias que te pueden ayudar
Además de practicar estos deportes, hay algunas pequeñas rutinas que puedes incorporar en tu día a día para prevenir las várices.

Si pasas muchas horas en la misma postura, sobre todo de pie, busca un momento cada cierto tiempo para ponerte en cuclillas. Eso relaja los músculos de la parte inferior de las piernas y mejora la circulación.

En cambio, si estás sentado, hazlo correctamente, con las piernas bien apoyadas en el suelo o en un pequeño escalón. Estira de vez en cuando y date cortos paseos. Realiza el siguiente ejercicio estando sentado: sitúa una pelota o una botella entre las rodillas e intenta juntar los dos muslos para activar la circulación y los músculos.

Después de estar todo el día en pie o sentado, pasa al menos 5 minutos con las piernas en alto. De hecho, si estás cómodo, colócate un cojín bajo los pies para dormir, de forma que estén ligeramente elevados y no se acumule en ellos la sangre.

Pasea y muévete todo lo que puedas. Caminar por la playa es especialmente beneficioso, y si tienes perro, aprovecha la excusa para pasear varias veces al día. Lo que haga falta. Eso sí, evita que tus piernas reciban directamente la luz del sol en las horas de más calor, ya que eso puede producir quemaduras y dilatar aun más los vasos sanguíneos.

Fuente: www.vitonica.com


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