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Una nueva historia para Córdoba

Una nueva historia para Córdoba

La de Orlando Benítez, es sin duda una historia de superación y lucha, de valentía, pero también una gran lección de humildad, de tolerancia, de perdón y de reconciliación.

Yo lo vi por primera vez con los ojos enjugados de lágrimas, asido al féretro de su padre, muy seguramente con una daga atravesándole la garganta, reventado de impotencia, ira y confusión y no era para menos, pues de manera infame e inexplicable, unas manos asesinas le arrebataron al ser más querido, más admirado, más respetado.

No se trató de un hecho cualquiera ni aislado. La muerte de Orlando Benítez Palencia fue planeada y ejecutada con sevicia por paramilitares que se sentían dueños de Córdoba, máquinas de la muerte que desataron por este valle fértil una macabra campaña de exterminio contra todo aquel que osara contradecirlos. De sus garras mortíferas no escapó nadie: Políticos, maestros, estudiantes, profesionales de distintas áreas, periodistas, vendedores ambulantes, comerciantes, desempleados, nadie estaba fuera del alcance de su poder destructivo. Una banda de matones en un pueblo inerme. No es casualidad que existan más de 350 mil víctimas de la violencia en Córdoba, esa sola cifra, por demás escalofriante, no deja duda del baño de sangre causado por estos matones.

De ese dantesco y oscuro periodo de nuestra historia, surge un joven, empujado por el deseo de continuar alzando las banderas de su padre sacrificado. Venciendo los más profundos miedos, los de él y los de su familia, se seca las lágrimas, se guarda el dolor y emprende la marcha, por un camino pedregoso, difícil, muchas veces hostil, un camino de 12 años que lo acaba de coronar como el gobernador más votado en toda la historia del departamento de Córdoba.

Es cierto que muchos “doctos” de la política, caciques de una época reaccionaria y retrograda lo menospreciaron, no le reconocieron ningún valor, lo humillaron e intentaron impedir su ascenso en una muy dura y competida carrera por abrir espacios en la vida pública regional. No intento juzgarlos, tenían miedo de lo que este joven representaba, es la lógica política, neutralizar cualquier posible amenaza. Sintieron su fuerza, su determinación, su inspiración y ante todo, su gran motivación y claro, no estaban equivocados.

Orlando Benítez Mora, fue elegido tres veces diputado del departamento y en cada elección, la votación era más alta. La imagen de un hombre noble, sencillo, lleno de ilusiones, con una gran humildad en su corazón comenzó a extenderse por toda la geografía departamental y cada vez eran más los que se sumaban a su proyecto político.

Por eso su candidatura a la gobernación de Córdoba, no sólo logró reunificar al partido liberal, dividido en dos vertientes, golpeado y reducido al punto que había perdido incluso, su vocación de poder, sino que además muchos fueron los sectores sociales y alternativos que rodearon, casi que al unísono al joven líder, al demócrata consumado, al hombre que representaba a la inmensa mayoría de la gente común, al ser humano con una historia cercana a la de muchos, al que ha repartido, reparte y repartirá sin descanso abrazos fraternos.

Benítez llega al primer cargo de Córdoba para intentar reparar un departamento descompuesto, con su tejido social roto, con un alto grado de desconfianza de los ciudadanos en sus instituciones, con el peso del desprestigio encima, estigmatizado y con una creciente ola de violencia y de legítimos reclamos sociales a lo largo y ancho de su geografía.

A Benítez lo eligió un pueblo inconforme, pero lleno de ilusiones. Un pueblo que necesita sentirse representado y participante de sus propios procesos de desarrollo, un pueblo que quiere ser incluido, escuchado y atendido en sus necesidades y problemas.

Cuenta con el apoyo de 450 mil cordobeses que le dieron su voto de confianza, un mandato legítimo que deben leer claramente los diputados del departamento, para que lejos de tratar de obstaculizar su labor de gobierno, sean dinamizadores de cada proceso, sin perjuicio de cumplir cabalmente con su función constitucional de seguimiento y control político.  Es hora de debatir sobre el futuro y no seguir anclados en el pasado.

Los congresistas todos, los que lo apoyaron y no, deben unirse en torno al nuevo gobernante, rodearlo y ayudarlo en la gestión y búsqueda de los recursos que se necesitan para dar el impulso que la región requiere, de modo que se cumpla el cometido del electo mandatario, de reducir la pobreza y la violencia, impulsar la generación de empleo, recuperar la salud, mejorar la educación y proyectar nuestra rica cultura y folclor.

No me cabe la menor duda de que Orlando Benítez hará el mejor gobierno de la historia de Córdoba. Está lleno de ideas, grandes y nobles propósitos y ante todo, lo acompaña una gran mujer, su esposa Martha Ruiz Solera, inteligente, sensible y talentosa, que de seguro, le será de gran ayuda en el cumplimiento de su tarea.

No se puede dejar de mencionar al resto de la familia de Orlando Benítez, empezando por su señora madre, doña Alicia Mora, llena del carácter propio de la gente santandereana, guía y luz de toda esta familia y de sus hermanos, Gloria, Marcela y Juan Carlos Benítez Mora, consejeros y apoyo fundamental del joven líder, durante toda su carrera política.

Invito a los medios de comunicación a respaldar al gobernador, haciendo un periodismo objetivo, crítico y argumentado. Nada mejor para un gobernante, que un periodismo comprometido con la verdad y el servicio a la sociedad de manera íntegra y profesional.

Vienen cuatro años de grandes y profundos cambios en el departamento. Surgirán nuevos liderazgos, otros pasarán a buen retiro. La historia es como la hierba, siempre reverdecerá, con el rocío de la madrugada.


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Por: Francisco Martínez Ferreira

Francisco Martínez Ferreira

Periodista


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