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Un alguien...

Él era un verdadero encanto con el que surgió una química especial en el mismo instante que lo conocí, ese día duramos horas hablando de política, de la gente, de la vida, del fútbol, de los sueños, parecía que eramos amigos de años y que la vida se agotaría a cualquier momento. Cosa maravillosa cuando el universo conspira para que te encuentres un alma errante como la tuya con la que vale más la energía de las ideas y tienes un click intelectual que más que mariposas te hace sentir huracanes. Con él no eran importantes ni la distancia ni el tiempo ni las ocupaciones, cada día era una charla de horas en las que nos tocábamos con la fuerza de las palabras, no hacía falta la genitalidad, bastaba la coquetería y el deseo cultivado, una relación perfecta y rústica.

Pero la vida va tejiendo los caminos y nos inundamos de encuentros y desencuentros, de amores y soledades, de sueños y porvenires, cada quien llega a donde debe en el momento justo y arma nido en los lugares más inesperados. Nos separó un océano de distancias y las conversaciones que cada vez se se hicieron más escasas y más ansiadas se transformaron en mensajes encriptados, que sabían a poesía y a mar y a besos y a  yerbabuena y a chocolate caliente para mirar el cielo y a abrazos de esos que abrigan el alma… y a despedidas:

“Veo esas mariposas intensas de color y me dan gozo,
de saber que en nuestra tierra emergen como un don.
ahora pienso en lo que dices, en todo lo sufrido y evoco que pueden decir los sabios pensadores… al fin de cuentas es la racionalidad la que marca muchos de los roles que nos tocan vivir desde el nosotros con otros seres vivos.
digo todo esto, por que tus palabras han viajado conmigo y
han regresado 
ahí se da un punto de referencia
que se ubica al otro lado del charco y que corresponde a tu territorio
en el esta tu casa, tu familia debe significar mucho para ti
por que ese es tu punto de referencia
es como si ahí estuviese todos los testigos que certifican que existes
¿Cómo hacer para hilar una posibilidad después de lo andado y construir puntos nuevos y complementarios de referencia?
¿Habrá espacio aun con los miedos hijueputas que nos invaden?.
¿Habrá sabor de vida junto a alguien que mueva fibras?
¿Lo difícil saber es cuando toca de nuevo sentirse como persona deseada, querida, valorada, creativa, tierna y beligerante y demás …?”

De cuando en vez subía la marea y era posible apretujarnos en un abrazo eterno y compartir el pedazo de vida que quedaba, hasta el momento en que se rompió el encanto, porque, como un niño tras la vista de un comercial descarta su juguete preferido por uno nuevo ansiado que sólo mirará un minuto o dos, giró la vista a un nuevo horizonte que se llevó la magia y dejó el vacío.

A todos nos ha pasado alguna vez, quien no ha ido por la vida rompiendo un corazón, dejando algún amor en un par de puertos, también hemos sido bancas olvidadas en el parque de los recuerdos, también nos han dejado y hemos sentido que el mundo desaparece y todo duele. Así que amigos míos, esta nota va dedicada a todos esos amores que podrían haber sido memorables pero la eternidad les duró poco, a los corazones que quedaron sangrando tras una despedida, a los idealistas que creen que hay un amor perfectamente atado a un hilo rojo y a los que fragmentados y rotos seguimos yendo por la vida con una sonrisa en los labios por todo lo bello que alguna vez se tuvo, y por supuesto al autor de esas palabras entre comillas, si alguna vez se tropieza con estas letras sabrá desde qué esquina viajaron.


Por: Milena Bautista

Milena Bautista

Milena Bautista es hija de la ciudad musical; lidera procesos sociales en favor de la juventud. Estudió electrónica por terquedad y derecho por vocación. Su pasión se mueve entre el fútbol, la política y la poesía. Escribe eventualmente sobre las conversaciones que se tejen al rededor de un café con los amigos, esas en las que se empieza hablando de las noticias y termina uno desahogando el alma.


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