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Populismo, nido de desgracias

Populismo, nido de desgracias

Es frecuente ver el término populismo articulado a la política. Se dice que un gobierno o un partido es populista cuando su estrategia política se basa en propuestas que resultan atractivas para el pueblo, pero tienen un componente manipulador y demagógico. De hecho, demagogia y populismo se emplean normalmente de manera indistinta, expresan la intención de atraer al pueblo con ideas que suenan convincentes, pero esconden intereses ocultos, lo que ha hecho decir en ocasiones que los populistas dan soluciones falsas a problemas reales.

El concepto de populismo es atemporal, aplicable en occidente y en oriente, a un sistema democrático o a un régimen dictatorial, a la tradición de izquierdas o de derechas. Es una forma de hacer política basada en la propaganda, el carisma del líder y que todo se hace para el bien del pueblo; al pueblo lo que quiere oír. Ninguna formación política se declara abiertamente populista, ya que el concepto tiene connotación negativa y es habitual que el término populismo se emplee como arma, pues normalmente la acusación de populista va dirigida a los rivales políticos.

Los gobiernos intentan tener de su lado al pueblo y el populismo se convierte en una tentación permanente. Un gobernante astuto sabe que decir la verdad puede ir en contra de sus intereses personales como líder y también sabe que cierta retórica resulta atractiva para el pueblo, aunque no se corresponda con la realidad de los hechos. Al no haber una prueba concluyente sobre qué es populismo y qué no, estamos ante un término muy ambiguo, impreciso y complejo. De alguna manera, el calificativo de populismo depende más de la intención manipuladora de un gobierno o un gobernante que de la propuesta política concreta.

Hay muchas formas de practicarlo: -Afirmar que algo va a ser gratuito para el pueblo, pero no decir cómo se va a pagar. -Presentar al líder rodeado de genteque le aclama y en situaciones favorables para su imagen pública. -Trasmitir la idea de que aquellos que no apoyan al líder son antipatriotas. -Ejercer un cierto control sobre los medios de comunicación. -Atribuir una mala situación social a supuestas conspiraciones internas o a los intereses de fuerzas extranjeras. Es una de las características del socialismo siglo XXI, otorga cosas con las cuales la gente se siente bien, pero que pasan factura en el mediano y largo plazo.

No permite el populismo que la gente entienda el daño futuro que van a ocasionar esas cosas por las cuales hoy los ciudadanos se sienten bien. Estas acciones pueden tener efectos sobre un sector o sobre toda la sociedad, pues dejan esquemas perversamente venenosos. No es promoviendo consumo y más consumo, y desestimulando la inversión como se progresa, ya que sólo la inversión productiva genera empleo, crecimiento, y acumulación de riqueza, única fórmula para ir resolviendo el problema de la pobreza y la inequidad.

Estos y no otros llamamientos que ofician como cantos de sirena son los que deben ser tenidos en cuenta, a fin de no sucumbir en lo desgraciado y protervo. Es entender de una vez por todas que de eso tan bueno, bonito y barato no dan tanto.


Por: Rubén Ceballos

Rubén Ceballos

Abogado Penalista.


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