¿Para qué sirve el día sin carro?

¿Para qué sirve el día sin carro?

Estaré de acuerdo con el “día sin carro” cuando nuestras autoridades de tránsito nos expliquen qué buscan con esa medida, que así sola no más, parece muy caprichosa. Si solo fuera por mí y por otros cuantos, ojalá todas las calles de Cúcuta se peatonalizaran y los carros apenas circundaran la ciudad por los anillos viales sin poder entrar, pero si pensamos en la ciudadanía cucuteña y no solo en unos pocos que no gustamos de los carros, o en otros más que deben inventarse todos los días algo nuevo que los haga parecer como si estuvieran trabajando mucho, la verdad es que el día sin carro es una medida sin sentido. Y no tiene sentido porque está aislada. No hace parte de una estrategia que vaya más allá del show de cada día, en el que la ciudad ya no cree, según lo muestra la encuesta de CM&.

El primero en el país que habló de día sin carro y de “pico y placa”, fue Enrique Peñaloza. Durante su alcaldía, Bogotá estaba empeñada en construir un sistema de transporte masivo y en la remodelación y ensanchamiento de andenes en sus principales vías, para cuya construcción fue preciso cerrarlas durante varios meses. Como para cerrar las vías era necesario reducir los carros en circulación, se utilizó el “pico y placa”. Más de un año después, cuando finalizó la construcción de la primera ruta de Transmilenio a lo largo de la Avenida Caracas, el “día sin carro” anual, hizo parte de la estrategia para lograr que todos los bogotanos, pobres y ricos, tomaran conciencia de la necesidad de utilizar el nuevo sistema de transporte público masivo, y de usar también la otra alternativa de transporte asociada al programa de ensanchamiento de andenes: las ciclorutas.

En otras palabras, el “día sin carro” se trajo por vez primera a una ciudad colombiana para promover tres alternativas de transporte distintas del carro particular, en las que se hicieron inversiones cuantiosas: Transmilenio, las ciclorutas y los andenes para la circulación de peatones. En ese contexto, cobró un sentido especial y fue bien recibido porque reforzaba una gran estrategia de movilidad bien conocida y aceptada.

Le pregunto entonces a las autoridades de tránsito cucuteñas: ¿qué buscan con el día sin carro? ¿Qué medidas han presentado para mejorar el caótico transporte en buses y busetas, y si existen, acaso se han implementado? ¿Han pensado en la bicicleta y en la demarcación de ciclorutas como parte del paquete de soluciones al problema de movilidad? ¿Todo lo discutido sobre la supresión de rutas de busetas que pasan por el Centro implica también el desarrollo de rutas peatonales?

Si ninguna de las inquietudes que acabo de plantear está asociada al “día sin carro” en Cúcuta, que todos respetaremos el próximo martes 9 de octubre así no sepamos para qué sirve, pues que nos digan entonces qué es lo que quieren y para donde nos llevan, si es que van para alguna parte.

P.D.: Por tratar sobre un asunto que compromete el futuro de la ciudad, en mi blog encontrarán a partir del próximo viernes los Alegatos de Conclusión presentados por el ciudadano Jorge Moreno, coadyuvante del proceso de nulidad electoral que se sigue al Alcalde de Cúcuta, proceso que será fallado en breve por el Tribunal Administrativo de Norte de Santander.


Por: Pedro Duran Barajas

Pedro Duran Barajas

Sociólogo Cucuteño


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