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¿Para qué nos comparamos con otros?

¿Para qué nos comparamos con otros?

Para superarnos o para destruir nuestra autoestima. La comparación vista desde la luz y la sombra de nuestro ser.

Las comparaciones con otras personas no nacen con el ser humano, ya que cuando somos bebés vivimos en el limbo de la felicidad inconsciente hasta que, llegamos a esas edades en donde ocurren cambios en nuestro cuerpo y que sin duda, marcan  el desarrollo de diferentes etapas de nuestras vidas.

De esta manera podemos afirmar que las comparaciones con otros, se adoptan a temprana edad por medio del entorno social en que vivimos y de acuerdo a las apreciaciones que cada persona construye de sí mismo y de otros.

La construcción del ser de una persona o lo que en fundamentación ontológica llamamos “observador” se crea a partir de la historia y de los acontecimientos que vivimos, de las experiencias, creencias, costumbres,  hábitos, conocimientos y de las personas y/o circunstancias que lo rodean.

A partir de estos datos, aparecen los demás, siendo parecidos o diferentes a nosotros, y junto con ellos llegan las comparaciones: las de semejanza («¡eres igualita a tu mamá!») y las de confrontación («¡a ver si aprendes de tu hermano!»).

En la adolescencia, con la conformación de los grupos de amigos, acompañado de la influencia de los modelos sociales, las comparaciones parecen multiplicarse; si son positivos, dan información valiosa sobre quiénes somos y hacia dónde pretendemos dirigirnos. Pero si son negativos la identidad se quebrará ya que las conductas generarán dudas e incertidumbre acerca de nuestro futuro.

Te invito a que en estos momentos tomes un tiempo para recordar el tipo de comparaciones que has recibido en tu vida. ¿Podrías recordarlas?

Si las puedes recordar me gustaría que te respondieras a ti mismo y de inmediato:

  1. ¿Cómo eran las comparaciones que te hacían?
  2. ¿Con quién te comparaban?
  3. ¿Qué persona te hacía la comparación?

Al responder estas preguntas podrías reconocer el impacto que las comparaciones han generado en tu vida, sumado a esto tendrías la capacidad de calificarlas como  una comparación saludable o como una comparación toxica.  

Si consideras que las comparaciones que has recibido son saludables, podría decirte que llegan a tu vida para que afiances tu autoestima y para construir un observador que está viviendo constantemente un proceso de aprendizaje para fortalecer tu crecimiento a nivel personal, laboral, sentimental, espiritual…

Todo esto lo puedes ir desarrollando de acuerdo a la actitud (habilidades del corazón) con que veas la vida y a las capacidades que tengas para admirarte y aceptarte tal cual eres.  Para impulsarte a hacer lo que amas. Para  enfocarte y cumplir tus sueños, tus deseos, tus metas, tus objetivos.

Así que, las comparación saludable también puedes sentirlas y reconocerlas, cuando tienes admiración por los logros obtenidos por otras personas, y que gracias a ese sentir podemos motivarnos a decir que ¡Si él puede, yo también puedo intentarlo!

Toma una pausa obsérvate y fíjate en la importancia de rodearte de personas positivas, optimistas y emprendedoras.  Si aun así, decides compararte, ¡hazlo para bien!

Por otro lado, si consideras que las comparación que has recibido son toxicas, presta mucha atención a las circunstancias que estás viviendo, porque en medio del dolor, de las tristeza , de la rabia existe un gran aprendizaje para tu vida.

Te has preguntado alguna vez:

¿Para qué te pasa lo que vives?

¿Qué necesitas aprender de esa persona con que te comparas?

¿Qué quieres tener de esa persona con que te comparas?

Al responder estas preguntas,  podrías reconocer el impacto que las comparaciones han generado en tu vida, para que te des cuenta de: qué es lo que más te carga, qué es lo que más te pesa, qué es lo que te hace falta  y qué tipo de ayuda necesitas.

Podrías tomarte un rato para reflexionar y para reconocer conscientemente en donde está enfocada tu vida hoy día.

Te invito a que te enfoques, porque muy posiblemente has llevado muchos pesos que no te han dejado vivir y aceptarte, y tal vez para eso se te presentan tantas personas en tu vida que viven lo que tú quisieras vivir.

Aprende a utilizar las comparaciones para reconocer en qué punto estás ubicado y qué necesitas para llegar a la meta que deseas alcanzar, para saber que necesitas de esas personas con que te comparas, para determinar qué estás dispuesto a hacer, para animarte a hacer lo que amas y lograr todo lo que quieres en tu vida. ¡tú puedes lograrlo!

 

 


Por: Erick Ortiz

Erick Ortiz


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