Esa mejor ciudad que queremos

Esa mejor ciudad que queremos

Han dicho los expertos en las lides urbanísticas con sobrada razón, que las ciudades son sitios que sufren cambios de acuerdo a los diferentes procesos que ocurren en ellas, la forma en que se organiza su comunidad y al paso del tiempo. El mundo hoy ante la pregunta cómo es o debe ser una ciudad moderna, qué requisitos debe tener para satisfacer las necesidades de los pobladores y a su vez ser amigables con el medio ambiente, responde que para lo cual tiene que considerar aspectos fundamentales que distinguen a una ciudad moderna de otras que no lo son, tal como revisar y cambiar organización y uso territorial; llevar los servicios públicos a toda la comunidad; promover construcciones ecológicas; usar energías renovables y limpias; promover los espacios verdes; desarrollar estrategias de movilidad sustentable; priorizar el uso de tecnología ecológica y eficiente en materia de energía; promover el ahorro energético y el uso racional de la energía; educar en materia ambiental; adelantar programas de reciclaje integral; realizar acciones y políticas que logren reducir la inequidad social y la pobreza.

Muchas ciudades se están esforzando en lograrlo, nosotros podemos siendo necesarias voluntad, decisión política, presión y participación ciudadana. Ese es el reto, transformar un núcleo urbano en una ciudad moderna con condiciones dignas de vida para las personas que proteja el medio ambiente y preserve sus recursos para las generaciones por venir.

No podemos tolerar ni más soportar una ciudad que se la pelean grupos criminales como pieza de caza y se acomoda confortablemente el crimen organizado. Una ciudad al garete, desarticulada, nada sostenible ni sustentable, desmembrada, cundida de delincuencia, gente armada, con un narcomenudeo y prostitución crecientes y a la orden del día, autoridades sin cómo operar con eficacia ni adelantar desplazamientos oportunos, algunas veces con miembros complacientes y una manifiesta realidad que nos rebasa con creces. Una ciudad con balaceras permanentes, extorsiones, boleteos, chantajes, constreñimientos, acosos, asaltos, atracos, hurto a mano armada en sus calles y demás otras acciones delictivas sin control real.

El plato está servido para meterle mano, para dialogar sobre los temas neurálgicos, buscarle soluciones de fondo. En síntesis, una ciudad mejor y superiormente administrada, educada, en progreso permanente y continuo. El asunto es, en fin, la búsqueda, procura y consolidación de una ciudad decente en todas sus áreas y espacios vitales, hacernos todos responsables de su porvenir, desarrollo, crecimiento e integral prosperidad,logrando el gran consenso político y social del cual me ocupe en la columna precedente publicada por este periódico a buena hora.


Por: Rubén Ceballos

Rubén Ceballos

Abogado Penalista.


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