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El hombre que vino de la guerra

El hombre que vino de la guerra

El Hombre que Vino de la Guerra sorprendió con el mundo nuevo entre sus manos. Esperabamos un desquiciado salido del libro de la muerte. No fue asi.
Llegó armado de sonrrisa a flor de labio, su rostro denotaba felicidad jamás paseada por estos lares. Nos abrazó con un beso azul de mariposa marinera que eternizó la esperanza.

Lo primero que hizo al llegar al patio de la abuela fue liberar los pájaros de trinos colores, encerrados en jaulas de oro, que salieron en desbandada, dibujando con sus alas al viento el paisaje melódico de otros mundos posibles. Los que lo conociamos solo exclamamos como la pequeña princesa Zahara ¡Woau!

De los ojos del Hombre brotaron lágrimas de cristal y las depositó en el manantial de Anamar, diosa de mundos venideros para que nunca faltare vida en el planeta que nos estamos reinventando.

Fue asi como la casa de la abuela la rodeó de mujeres àrboles, defensoras de vida y cultivadoras de amor. Sus raíces caminaron por el pluriuniverso habitado por hombres de rosado y mujeres àrboles confabulados para desaparecer de la faz de la tierra la cultura de la muerte.

El hombre que volvió de la guerra enriqueció la vida con pétalos perfumados de poesía escrita con figuras dibujadas de palabras de abril y finos trazos bordados por la flauta mágica interpretada por manos de seda de la ninfa Veriuzka.

Una noticia de alta fidelidad se filtró por las redes informáticas desmintiendo la existencia del Hombre que Vino de la Guerra. Según la fuente noticiosa la falsa historia descrita anteriornente es producto de una mente malsana que juega con la invención creadora de mundos paralelos para pervertir y subvertir el orden establecido.

Según la misma fuente, la mente creadora de ilusiones ha sido neutralizada y sus partículas han sido esparcidas en las profundidades del Océano Atlántico para que no vuelva a molestar mas a nadie.

Sin embargo, afirman los que saben, las partículas sumergen, se atraen conformando semillas en la superficie de las costas del mar caribe y en otros rincones del planeta, abonando la imaginería de hombres y mujeres soñadores de mundos posibles dentro de este mundo en crisis.


Por: Edwin Doria

Edwin Doria

Artista


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