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Delincuentes ocasionales

Delincuentes ocasionales
Jesús David Fernández Díz

Por: Jesús David Fernández Díz

En esta columna vamos a hablar acerca de los delincuentes ocasionales y su incidencia negativa en la sociedad. Para empezar, debemos conocer primeramente la definición de lo que es un delincuente.

Tenemos claro que el concepto de delincuente no es otro de aquella persona cuyas actuaciones van en contra del ordenamiento jurídico vigente por cuanto dañan en mayor o menor medida derechos fundamentales y/o titulares de estos.

En este concepto encerramos a los ladrones, violadores, asesinos, extorsionistas, fleteros, desfalcadores, entre otros sujetos cometedores de actos delictivos.

Los delincuentes con frecuencia no cometen hechos punibles al azar sino que lo planifican, actúan premeditadamente analizando cada detalle antes de cometer el injusto.

Su obrar no depende exclusivamente  de la ocasión. Se trata de un delincuente primario, poco o nada peligroso, generalmente exento de defectos psicológicos, pero susceptible de convertirse en habituales.

No tiene frenos inhibitorios. Esta clase de delincuentes no puede refrenar sus impulsos, esto quiere decir que ante la ocasión reacciona por impulso o instinto.

Generalmente no poseen caracteres antropológicos criminales. Son autores de delitos involuntarios (culposos) o que no implican un grado de perversión o sevicia inimaginable.

Se podría decir que podrían vivir durante un largo período de tiempo sin cometer ningún hecho punible, aun cuando en alguna ocasión se les haya presentado una oportunidad, por motivo pasional, ambiental o netamente puro, como veremos más adelante.

Así las cosas, ¿cuál sería la definición correcta para los delincuentes ocasionales? Pues bien, son aquellos que, como se mencionó anteriormente,  incurren en delito por causas prevalentemente  ambientales, no pudiéndose excluir en ellos un mínimo aporte endógeno de su personalidad.

Son individuos comunes y corrientes que llegan a la materialización del delito como consecuencia de circunstancias excepcionales, especialmente de factores psicosociales, caen en delito por causas preferentes exógenas, ajenas y aleatorias que obran como estímulos criminológicos de particular intensidad.

Por los cuales, en cierto modo, su habitual  capacidad  de adaptación   a la vida social y particularmente, a las exigencias de las normas morales de convivencia codificadas, tienden por lo regular a debilitarse o a faltar, son lo que menos se apartan del término medio de los hombres que constituyen  una sociedad en épocas determinada.

En otras palabras, los delincuentes ocasionales son aquellos hombres conformistas, indiferentes, muchas veces  con religión radical o exegetica, una doble moral. La ocasión no los crea pero revela al hombre delincuente.

Dentro de esta definición de delincuentes ocasiones podemos distinguir tres grupos categóricos: los ocasionales puros, los ocasionales ambientales y pasionales. Hablaremos de forma sintetizada respecto a cada uno de ellos.

El delincuente ocasional  puro es el que delinque por causas externas, puramente accidentales y excepcionales, de tal manera  que de no repetirse una circunstancia excepcional, permanecerán en el futuro al margen de la criminalidad.

En otras palabras es aquel sujeto que se aprovecha de las situaciones de calamidad o accidentales para obrar ilícitamente, como en el caso de él sujeto que se roba los productos de un supermercado mientras este se consume en un fuego accidental o el caso del sujeto que, al observar a un motorista sufrir un accidente tránsito, socorre a su ayuda y aprovecha para hurtarle la billetera mientras este se encuentra herido y agonizando.

El delincuente ocasional  ambiental es aquel que sucumbió a cometer actos criminales ante circunstancias ambientales desfavorables como la miseria, las malas compañías o malas influencias, las sugestiones inmorales de su núcleo familiar, de la televisión, pornografía, incorporación a pandillas, avistamientos de zoofilia, torturas intrafamiliares Etc.

Este tipo de criminales generalmente sufren durante la niñez ya que viven eventos traumáticos que marcan sus vidas en la edad adulta.

Como el caso del niño que observa con frecuencia como llevan a los bovinos al matadero o como le extraen los órganos a un pez en un día de pesca. Estas observaciones repetitivas y sin la guía de un adulto responsable pueden concebir serias secuelas a futuro.

El delincuente Ocasional por estado emotivo –pasional, o como le llaman algunos: desenfreno emocional temporal, son aquellos sujetos que los que la causa del delito radica en ciertos disturbios ocasionales de la esfera afectiva de su personalidad.

Este delincuente pasional representa la contrapartida del delincuente nato. No son malos, obran por un impulso de sentimiento loable.

Sus delitos son cometidos por causas proporcionales al afecto; como el amor, la traición (descubrimiento de infidelidad y estado de ira incontrolable) el sentimiento de honor y del deber (asesinatos a sangre fría a grupos subversivos, venganza violenta, etc), además son delincuentes que obran a causa de un factor individual de origen afectivo; son por lo regular honrados, y poseen extrañamente gran sensibilidad moral frente al mundo que les rodea.

Por ultimo cabe destacar que el delincuente ocasional es, según los postulados del tratadista LOMBROSO, un pseudocriminal, es decir, es netamente ocasional, no es un criminal, ya que las circunstancias hacen que cometa el delito.


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Jesús David Fernández Díz

Jesús David Fernández Díz

Abogado, de 26 años, egresado de Derecho de la Universidad del Sinú. Escritor y asesor de servicios legales. Oriundo de San Antero residenciado en Montería. Amante a la lectura y asesor de servicio independiente.


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