Anticorrupción, gran compromiso

Anticorrupción, gran compromiso

Todo atisbo de corrupción debe atacarse sin demora, demanda una extrema urgencia social, no despegarse de la realidad, no ser ajeno al devenir de los acontecimientos desde lo local a lo nacional, aunado a muchos esfuerzos institucionales y particulares. Combatirla es de obligatorio cumplimiento, siendo importante promover reformas para demostrar el origen lícito del patrimonio de los servidores públicos, aumentar las penas y sanciones administrativas, toda vez que requerimos una clase política que anteponga el interés colectivo al personal; más, cuando tenemos la responsabilidad ciudadana de analizar estos hechos, denunciarlos y tomar las decisiones más saludables para todos.

Refleja la corrupción crisis de identidad colectiva al pauperizar los fundamentos morales y políticos del Estado, que se muestra gastado y sucio producto de las desafortunadas como desastrosas decisiones de nuestros dirigentes. Menoscaba todo cuerpo social y político, desnuda a la clase política como su mayor culpable y hoy se encuentra esparcida por falta de voluntad y decisión política para combatirla. Muchos son los intereses creados que no dejan frenarla. El poder y la economía indican que la política vive y se alimenta de la corrupción, a la que termina sirviendo, lo que genera en las gentes apenas una tibia indignación, a la luz de lo que realmente sucede, por cuanto no actuamos como debiera ser y pareciera que hipotecamos nuestra voluntad en cada justa eleccionaria al elegir a los conocidos corruptos de siempre.

Esfuerzos para derrotar la corrupción faltan muchos. Estado, academia, empresarios, sociedad civil, organizaciones, todas a una han de comprometerse en esta lucha so pena de perecer como sociedad, en el entendido que no podemos vivir siempre alertados, alarmados y sobresaltados por el daño permanente que causa este nefasto flagelo, imponiéndose atacar al problema en su raíz, con un programa estratégico y profundas reformas que la controle e impida su repetición constante, cuyas consecuencias son devastadoras para el progreso del país. Requerimos de acciones transversales y coherentes, nuevo modelo y plan integral y estratégico donde converjan Estado, fuerzas políticas y vivas de la nación. Acabar el contubernio política-justicia, inmunidades y aforamientos, entre otros aspectos.

Es fundamental controles efectivos a todo nivel. Revisarse todo lo inherente de manera coherente. Facilitar la información sobre los hechos. Es la corrupción un fenómeno de grandes dimensiones, monstruo de mil cabezas presente en los escenarios oficiales. Se impone y obliga a toda costa evitar la corrupción, comprometernos todos en ese propósito, velar por que no se siga expandiendo. Entender y comprender todos que tenemos que superar esta tan delicada situación que socava cada día y cada vez más las bases de nuestra sociedad, excelente ejemplo dado en esta dirección por la Universidad Externado de Colombia, de la cual soy orgullosamente egresado.


Por: Rubén Ceballos

Rubén Ceballos

Abogado Penalista.


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