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Amenazas para las democracias

Amenazas para las democracias

Democracia designa una de las formas de gobierno en que puede ejercerse el poder político del y para el pueblo, Desde la teoría es la forma de gobierno según sus usos con base en los criterios de número en que se ejerce el poder, siendo la forma de gobierno de las mayorías. En el Estado moderno, es método o conjunto de reglas de procedimiento para la constitución del gobierno y para la formación de las decisiones políticas, más que una ideología, visión desde la cual un régimen democrático implica que sus órganos legislativos o ejecutivos estén compuestos por miembros elegidos por el pueblo, directa o indirectamente; que haya ciudadanos sin distinciones con capacidad para votar y elegir representantes; igualdad de voto; y que prime el principio de mayoría sin afectar los derechos de las minorías (democracia formal).

Otra acepción es la democracia sustancial que se refiere a los principios e ideales característicos de la democracia moderna donde se privilegia la idea de igualdad ante la ley e incluso en el ámbito económico o social, y la libertad del individuo frente al poder político. Las instituciones que velan éstos principios, en mayor o menor medida, pueden considerarse sustancialmente democráticas. En suma, la democracia formal describe al gobierno del pueblo y la sustancial al gobierno para el pueblo.

Entendemos hoy como democracia moderna, aquella en la que juega un papel decisivo la llamada regla de la mayoría, es decir el derecho de la mayoría a que se adopte su posición cuando existen diversas propuestas, lo que ha determinado que sea un lugar común de la cultura popular asimilar democracia con decisión mayoritaria.

Hoy las amenazas para las democracias, aunque hayan perdido varios de los atributos que son esenciales en un régimen de esa naturaleza vienen dadas en leyes más decisiones políticas y apatía de la sociedad. La plena vigencia de las libertades es, entre tales propiedades, el primero de los deteriorados por aquellas amenazas de nuevo cuño. La existencia del Estado de derecho, elemento inevitable de la democracia contemporánea, no tiene importancia para unos gobernantes que consideran que no se pueden atender las necesidades económicas y sociales de la población al mismo tiempo que se respeten sus libertades.

Gobernantes y seguidores consideran estar es una sociedad que solamente está preocupada de satisfacerse sin que importe la moral y las buenas costumbres, donde la gente se reduce a un listado de necesidades básicas y de las obras materiales que son necesarias para satisfacerlas.

La participación es otro de los atributos de la democracia que se va menguando. La pobrísima imagen de la sociedad por ellos proyectada contiene una especial visión del papel que ella debe desempeñar en los procesos políticos. Si ellos la representan, si están ahí para hablar en su nombre, no tiene ningún sentido que la sociedad actúe por su cuenta, que delibere, que se exprese, que se comunique. Basta con hacer coro, pero nunca controvertir.

Con el Estado de derecho caricaturizado, con mandatarios que consideran su fugaz mayoría como ausencia de límites para su mandato y con una sociedad sometida, pasiva, paquidérmica, insustancial, inoperante, las democracias pierden su esencia, lo que ha determinado que politólogos, estudiosos, académicos, investigadores políticos y sociales se encuentren afanados en la procura de un nombre adecuado para este nuevo producto derivado de unas amenazas que ya no son como ayer sólo potenciales, sino reales y legales.


Por: Rubén Ceballos

Rubén Ceballos

Abogado Penalista.


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