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Ya somos 50 millones de habitantes en Colombia

Ya somos 50 millones de habitantes en Colombia

En 15 años, la población colombiana dio un vuelco en todo sentido. En el 2005, en el territorio nacional había un poco más de 42 millones de personas y hoy, miércoles, hacia las 7 de la mañana, el país completó los 50 millones de habitantes, según una interpolación realizada por el investigador Álvaro Pachón, con base en la proyección del Dane a partir del censo 2018.

La cifra redonda, a hoy, es una característica única para el país, pues, según los datos de población de Naciones Unidas, en el 2020 la nación más parecida en este sentido será Corea del Sur, con más de 51 millones de habitantes, y otro país similar a Colombia en materia de población será España, que llegará este año (a mediados) también a los 50 millones de personas.

La selfi de la población de hoy es bien distinta al retrato del 2005. De familias más numerosas se pasó al predominio de hogares más pequeños. Las estadísticas evidencian que los hogares se encogieron y aumentó la proporción de mujeres en la jefatura del hogar (de 29,9 % pasó a 40,7 %).


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Las personas son más longevas, porque la expectativa de vida ya no es de 72 sino de 76 años. Esto, a su vez, va de la mano con una menor tenencia de hijos. Todas esas realidades se pueden ver ahora con cifras, tras la disponibilidad de las proyecciones de población que tiene el Dane, realizadas a partir del censo 2018.

El reloj poblacional no se detiene. El ritmo del cambio es frenético y las implicaciones sociales y económicas son de cuidado. Por ejemplo, en la Colombia de hoy, por cada 100 personas menores de 15 años existen 60 personas mayores de 60. “Esto significa que el nivel de responsabilidad prospectiva de los jóvenes que se preparan a ingresar al mercado laboral casi que se triplicó en materia pensional”, señala Juan Daniel Oviedo, director del Dane.


«El tamaño de la fuerza laboral tenderá a reducirse, por lo que la capacidad de la economía para hacer frente a las necesidades de quienes ya se han retirado será limitada»


Las verdades que reflejan las estadísticas que surgen del censo y de lo que viene en materia de población merecen estar en el radar de los gobernantes. El hecho de que de 1.122 municipios, 1.051 tengan una población inferior a 100.000 habitantes habla mucho del poco avance regional (a excepción de las capitales). La gente se va a donde encuentra oportunidades.

Detrás de los números se descubre que el fenómeno poblacional de Soacha no tiene coto. En el 2020, en términos poblacionales, es más grande que 19 capitales de departamentos. Su población ya casi llega al millón y en el fenómeno migratorio nacional (provienen de otras regiones colombianas), el 16 por ciento de los que llegan a Cundinamarca van para Soacha.

“Soacha se ‘bogotanizó’. El futuro de la capital es el de Bogotá-Región”, agrega Oviedo.

De las proyecciones del censo se desprende que, hace 15 años, el 49,2 por ciento de la población eran hombres, frente a 50,1 por ciento (mujeres). En la actualidad, la proporción es de 48,8 (hombres) a 51,1 (mujeres).

Los colombianos de 15 a 65 años pasaron de ser el 62,96 por ciento al 68,26 por ciento. También se incrementó el porcentaje de personas que sobrepasan esa edad: de tener 6,31 por ciento mayores de 65 años, ahora hay un 9,14 por ciento, con un componente adicional, “casi el 29 por ciento de mayores de 60 años aún están ocupados, lo que llama a la reflexión, no solo hacia un enfoque asistencialista, sino de inclusión productiva en el contexto de las ‘nuevas formas’ de trabajo de las que se habla en el contexto internacional”, indica Oviedo.


«El nivel de responsabilidad prospectiva de los jóvenes que se preparan a ingresar al mercado laboral casi que se triplicó en materia pensional»


Se sabe que en este año 18 departamentos tendrán más de un millón de habitantes, frente a los 13 que contaban con esa cifra en el 2005. Entraron en la lista Meta, Caldas, Cesar, Magdalena y Huila. En todos estos lugares hay una coincidencia: tienen producción agrícola, principalmente café o han desarrollado su infraestructura vial, y eso jala gente.

Y no hay que perder de vista Gramalote, el pueblo que fue borrado y edificado de nuevo, que también creció en población. Tiene hoy 7.694 personas en su territorio y en el 2005, antes de la tragedia (fue en el 2010), contaba con 6.329 personas. Lo cierto es que Colombia hoy es un país con 50 millones de habitantes, con mucho que hacer por ellos.

La migración venezolana ayudó

Los crecimientos normales de la población en Colombia han sido de alrededor de 1,1 por ciento cada año, según las proyecciones anteriores. Pero para el año pasado y el actual, el Dane estima un aumento de 2,4 y 2 por ciento, respectivamente, lo que muestra el impacto de la migración venezolana. De hecho, los departamentos en donde se ven los mayores saltos en la población en el 2019 son fronterizos con Venezuela: Arauca, en donde la población crece 6,8 por ciento ese año; La Guajira, 5,3 por ciento; Norte de Santander, 4,9 por ciento, o Cesar, 4,3 por ciento. Sin embargo, más retirados de la frontera, se aprecian saltos grandes en Cundinamarca, del 5,7 por ciento, y Atlántico, del 4 por ciento.

Según el censo, en el último año, la mayor proporción de migrantes hacia Colombia viene de Venezuela. De casi medio millón de extranjeros que llegaron, el 77,8 por ciento son del país vecino.

¿Qué pasa si hay menos jóvenes?

Aunque en Colombia todavía hay un buen porcentaje de población, el 26 por ciento, en edades consideradas juveniles (de 15 a 29 años), es claro que pronto habrá menos jóvenes, pues la única franja de edad que decreció, en relación con el 2005, fue la de 0 a 14 años. Hace 15 años, el 30,7 por ciento de los colombianos eran menores de 15 años, y ahora esta cifra bajó a 22,6 por ciento. A ello se le agrega que los departamentos con mayor cantidad de población en edades jóvenes son Amazonas, Putumayo y Guainía, donde hay menos oportunidades de desarrollo laboral y de progreso.

Si hay menor proporción de jóvenes en el país, “el tamaño de la fuerza laboral tenderá a reducirse, por lo que la capacidad de la economía para hacer frente a las necesidades de quienes ya se han retirado será limitada”, advierte el Banco Mundial.

Esta realidad tendrá que ser el punto de partida de las reformas laborales y pensionales que debe abordar Colombia, puesto que, según se desprende de las proyecciones de población, el mercado laboral tendrá que acoger a las personas de más de 60 años, que cada vez son más activas, y será necesario replantear el aseguramiento para la vejez.

Cuanto mayor rezago, menos gente

El fenómeno contrario al alto flujo de personas que migran hacia las ciudades prevalece en las zonas menos desarrolladas del país.

Entre los cinco departamentos con menos de 100.000 habitantes están San Andrés y Providencia, Vaupés, Amazonas, Guainía y Guaviare. Estos 4 últismos son las poblaciones más alejadas y rezagadas del país. En cuanto a San Andrés, se destaca que pasó de 59.010 habitantes en 2005 a 63.692 hoy.

Entre los cambios para resaltar se encuentra la disminución del número de hogares que se acomodaban en una sola vivienda. En el 2005, en un 93,67 % había un solo hogar por vivienda, cifra que ahora creció a 95,73 %. El porcentaje de 6 hogares o más en una sola unidad habitacional era de 0,07 hace 15 años y pasó a 0,03 en la actualidad.

Con respecto al número de personas por hogar, también hubo transformación. Tres quinquenios atrás, el 32,2 % de los hogares estaban integrados por 5 o más personas, y la cifra se redujo a 16,8 %.

El fenómeno del vecino grande

Soacha es el séptimo (entre municipios y distritos) con mayor población en el país después de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Cúcuta. En el anterior censo (2005) tenía 401.996 habitantes y ahora, en 2020, tendrá casi el doble: 753.548. El flujo de población hacia Soacha se explica por su vecindad con Bogotá, pero también recibe migrantes de Chipaque, Funza, Madrid y Mosquera. A través de este fenómeno ocurren procesos expulsores de habitantes hacia zonas aledañas a los polos de desarrollo, en los que se genera más empleo y oportunidades educativas o de atención al ciudadano.
En términos de servicios públicos y cubrimiento de las necesidades de las personas, es mayor el reto. Hay que recordar que, en el 2005, el servicio con menor cobertura en el país era el gas natural, que pasó de 40,4 por ciento en ese año a 66,8 por ciento. En la actualidad, el acceso a internet es el de menor cifra: 43,4 por ciento, según el censo.

Mujeres pedalean más por la educación

Hace 15 años, los niveles educativos de más predominancia en el país eran la primaria (37,2 %) y la secundaria (31,7 %). Llegar a cursar una maestría o un doctorado era privilegio del 1,3 por ciento de la población. En las nuevas cuentas se destaca el avance de la mujer, que ha pedaleado por lograr más educación. El analfabetismo se redujo más entre ellas. Mientras que en 2005 era de 8,7 por ciento para hombres y bajó a 5,37 en 2020, en mujeres era del 8,2 y se redujo a 5. Hoy, 61 por ciento de mujeres han cursado educación superior (29,6 %) o posgrado (31,4 %).

La actividad económica en la propia vivienda

Mientras que en el 2005 el 5 por ciento de hogares tenían una actividad económica en sus viviendas, principalmente de tipo comercio, confección y similares, quince años después la práctica de realizar la actividad económica en casa es cada vez más frecuente.

El teletrabajo y el incremento de emprendimientos hacen que trabajo y vivienda sigan la tendencia de unificarse.

El hecho de que el 61,53 por ciento de la vivienda en el país sea tipo casa, frente a un 32,75 por ciento tipo apartamento, facilita a los colombianos realizar en su propia casa la labor de la cual devengan el ingreso.

Fuente : eltiempo.com


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