Los demócratas arrebatan la Cámara de Representantes a Trump

Los demócratas arrebatan la Cámara de Representantes a Trump

No hubo una auténtica ‘ola azul’ pero el malestar de los estadounidenses con Donald Trump les valió anoche a los demócratas votos suficientes para hacerse con el control de la Cámara de Representantes (House) después de ocho años de hegemonía republicana, un resultado que abre la puerta a un ejercicio de control institucional del presidente que hasta ahora no se había producido en el Congreso.

A falta de terminar el recuento en algunos distritos, los medios proyectaban una mayoría demócrata suficiente para limitar la capacidad de acción de Trump durante la segunda mitad de su mandato presidencial, investigar las acciones de su Administración y sus finanzas personales. Los demócratas necesitaban sumar 23 escaños a los que actualmente controlan en la Cámara de Representantes (435) pero, de acuerdo con las proyecciones de la CNN, podrían ganar hasta 35, en línea con los registros históricos en este tipo de comicios.

El partido republicano, sin embargo, obtuvo votos suficientes para mantener el control del Senado, la cámara que tiene la capacidad de autorizar nombramientos de la Casa Blanca y de frenar, por ejemplo, cualquier intento de iniciar los trámites de destitución del presidente desde la House. A la vista del actual clima de división en el país, la división ideológica del Congreso augura dos años de bloqueo legislativo. “Tremendo éxito esta noche, ¡gracias a todos!”, tuiteó Trump anoche pasadas las once de la noche, a pesar de encontrarse con el mismo panorama que Barack Obama en el 2010, cuando perdió el control de la House barrido por la ola del Tea Party.”Mañana será un nuevo día para América”, celebró por su parte Nancy Pelosi, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes.

El veredicto de los estadounidenses sobre Trump es ambiguo. El núcleo duro de sus apoyos resiste (varones blancos mayores de 50 años con alto nivel adquisitivo y estudios medios), apoyado en mapas de distritos electorales favorables a los republicanos y el peso de la América rural en el reparto de escaños en el Senado (dos por estado). La indignación con la agenda política y estilo del presidente está ahí y ha movilizado a numerosos votantes demócratas en áreas urbanas y suburbanas pero no con una intensidad suficiente como para hablar de correctivo al trumpismo o de giro político profundo.

El resultado refleja, en definitiva, un país profundamente dividido entorno a las grandes batallas culturales que afloraron durante la presidencia de Obama (identidad, inmigración, religión, armas, derechos de las minorías…) y que su sucesor, Trump, ha atizado a conciencia para movilizar a sus bases a costa de ahondar la brecha que separa a las dos Américas, la más rural y blanca de la urbana multirracial. Anoche no se conocían todavía los datos definitivos de participación pero los datos del voto por anticipado apuntaban a una afluencia récord desde la Segunda Guerra Mundial. También la cantidad de dinero invertido en la campaña ha sido histórico: 5.200 millones de dólares, mil más que en anteriores comicios de mitad de mandato (‘midterm’).

Las encuestas, esta vez, no fallaron: los demócratas obtuvieron la victoria en la House y los republicanos mantuvieron el Senado la duda era por qué margen. Decenas de carreras clave fueron tan apretadas como vaticinaban los sondeos, con varios escaños y cargos oscilando de un lado a otro por un puñado de votos hasta bien avanzada la noche. Virginia dio varias alegrías a los demócratas al arrebatar dos escaños a los republicanos y avanzar, con Jennifer Wexton y Abigail Spanberger, en la transformación del antaño muy conservador estado en un territorio competitivo para los progresistas. También en Nueva Jersey, Pensilvania y Chicago, entre otros estados, los demócratas conquistaron varios distritos a los republicanos en zonas urbanas y suburbanas descontentas con Trump.

Las opciones de recuperar el control del Senado, en cambio, se esfumaron rápidamente con la pérdida de los escaños que mantenían en Indiana y Dakota del Norte, territorios que Trump conquistó en las elecciones del 2016. Los demócratas sí resistieron el empuje del trumpismo en otros estados como Ohio, Wisconsin o Virginia Occidental pero la gran decepción demócrata se produjo con la derrota por un estrecho margen de votos (impensable hace un año) de Beto O’Rourke, uno de los candidatos más carismáticos y prometedores de estas elecciones, frente al senador Ted Cruz en Texas.

Otra de las grandes esperanza demócratas era el aspirante a gobernador de Florida, el afroamericano Andrew Gillum, que anoche admitió su derrota ante el republicano Ron de Santis después de un emocionante recuento y una agresiva campaña salpicada por brotes de racismo. En Georgia, la también afroamericana Stacey Abrams se enfrentaba anoche a una carrera más dura de lo previsto para hacerse con el puesto de gobernadora, aunque a las once de la noche (hora local) los colegios electorales seguían abiertos para compensar los problemas informáticos que impidieron votar a miles de personas durante el día.

Las listas de estas elecciones eran las más diversas de la historia de Estados Unidos, en especial las demócratas. Nunca se habían presentado tantas mujeres, ni tantas latinas o nativoamericanas. O gais, lesbianas o transexuales. Algunos de ellos han hecho historia. Jared Polis será el primer gobernador abiertamente gay de Colorado, aunque Christine Hallquist, transexual y candidata a senadora por Vermont no logró derrotar al candidato republicano. Deb Haaland y Sharice Davids se convertirán en las primeras descendientes de nativos americanos en servir en el Congreso (Davids es, además, lesbiana y luchadora de lucha libre) junto con Rashida Tlaib y Ilhan Omar, por su parte, serán en las primeras mujeres musulmanas en llegar al Congreso, al conquistar ayer dos escaños de la Cámara de Representantes; la primera, hija de palestinos, por Michigan y la segunda, de origen somalí, por Minnesota. Veronica Escobar y Sylvia Garcia, por su parte, serán las primeras latinas de Texas en sentarse en la House, mientras Ayanna Pressley será la primera afroamericana en hacerlo lo mismo por Massachussets. Finalmente, Alexandria Ocasio-Cortez, una socialista del Bronx, se convirtió anoche, a sus 29 años, en la congresista electa más joven de la historia de Estados Unidos.

Además de renovar a sus representantes políticos, los estadounidenses se expresaron ayer en las urnas sobre diferentes consultas sobre temas locales y estatales. Florida, por ejemplo, aprobó una propuesta para devolver el derecho de voto a aproximadamente 1,5 millones de ciudadanos del estado sureño que tienen antecedentes penales y en la actualidad están privados de por vida de sus derechos civiles. La propuesta excluye del perdón a las personas condenadas por delitos sexuales y asesinato. Los votantes de Alabama, por su parte, aprobaron enmendar su Constitución estatal para autorizar la exhibición de los Diez Mandamientos de la Biblia en espacios públicos como las escuelas.

Tomado de La Vanguardia


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