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Virgen del Carmen: la historia que nació en un monte pero la hizo patrona del mar

Virgen del Carmen: la historia que nació en un monte pero la hizo patrona del mar

Son muchas las localidades españolas que celebran cada 16 de julio fiestas en honor a su patrona, la Virgen del Carmen —desde los muchos municipios de costa que realizan procesiones en el mar hasta las populares fiestas de ‘La Karmela’ en Vallecas, barrio que se ha constituido a sí mismo como ‘puerto de mar’ de Madrid—, y tan arraigada está esta celebración en España que en nuestro país existen muchas, muchas mujeres llamadas Carmen. Concretamente hay 391.563 mujeres que llevan el nombre de Carmen, amén de aquellas bautizadas como Carmela (más de 3.000) y como María del Carmen (muchas más, más de 650.000): cerca de un millón de mujeres celebran este 16 de julio su santo, el día del Carmen, de Nuestra Señora del Carmen.


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Como es obvio, las historias en torno a la figura de la virgen del Carmen son puramente religiosas, y los escritos llevan el origen de esta celebración hasta Israel, concretamente hasta el Monte Carmelo (‘Karmel’, que significa jardín). En vista de una fuerte sequía, cuentan las escrituras que el profeta Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal para que aquél terminara con la sequía, y al Monte Carmelo subió en varias ocasiones para ver si su promesa surtía efecto. Fue a la séptima vez que allí vio «una nubecita no más grande que la palma de la mano», poniendo así el inicio de una historia que se conmemora hasta día de hoy. El caso es que con esta vinculación con Elías, muchos creyentes se fueron al Monte Carmelo para venerar el lugar, y allí fue donde nació la Orden de los Carmelitas.

Allá por el siglo XIII, el superior general de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, San Simon Stock, vio cómo se le aparecía la virgen del Carmen, con un escapulario que daba el paso al cielo a quien lo portara al morir: la virgen prometió al superior que todo el que muriera con su escapulario jamás iría al infierno. Todo esto habría ocurrido un 16 de julio de 1251: «Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno». La devoción mariana hacia la Virgen del Carmen se extendió a muchos países de Europa, entre ellos en España, donde más arraigada se encuentra esta advocación.

Fue el propio superior San Simon Stock el que llamó a la Virgen ‘Stella Maris’, «estrella de los mares», lo que propició que el colectivo de marineros se encomendara a esta virgen. No es de extrañar, pues, que se convirtiera en patrona de los marineros pero, años después, en 1901, también oficialmente en patrona de la Marina de guerra española y del resto de navegantes del mar. No obstante, el primer uso fiable del concepto de ‘Stella Maris’ viene de los escritos de Pascasio Radbertus, en el siglo IX, cuando describía a la Virgen como una guía para seguir en el camino hacia Cristo y «no zozobrar en medio de la tormenta que alza olas en el mar».

Los milagros de la Virgen del Carmen

Son varios los milagros que se le atribuyen a esta virgen, y siempre relacionados con el mar. Por ejemplo, el que dio nombre a la ciudad mexicana Ciudad del Carmen, en la región de Campeche: se dice que el mismo 16 de julio pero en 1717 la Virgen del Carmen consiguió derrotar a los piratas, a los que expulsó de la isla en el fuerte de San Felipe. También se le atribuye el milagro del Galileo, un barco mercante que naufragó en 1913 frente a la Isla del Caño, en Costa Rica. Sin noticias de la tripulación, el armador del barco inició una plegaria a la Virgen del Carmen por sus marinos pero estando todo el pueblo rezando en el templo junto a él llegó a puerto un barco con una buena noticia: toda la tripulación había sobrevivido.

Se cuenta también que en el año 1845 el barco inglés ‘Ocean’s King’ (Rey del Océano) atravesaba una dura tormenta, por lo que uno de los tripulantes subió a la cubierta a rogar piedad y misericordia. Ante la situación, otro de los tripulantes, con un escapulario de la Virgen colgado al cuello, decidió lanzarlo al mar, momento desde el cual la tormenta frenó y solo hubo una fuerte ola más: la que le devolvió el escapulario al barco.

Fuente : www.elconfidencial.com


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