Lenny en Bogotá: el rock no está muerto » Zenú Radio » El encuentro de dos mundos

Lenny en Bogotá: el rock no está muerto

Se ha hablado hasta la saciedad del difícil momento que vive el rock & roll ante las embestidas del rap, el trap y el reguetón por todo el mundo. Sin embargo, cada vez que grandes rockeros colman uno de nuestros escenarios y despliegan sobre ellos todo su poderío, algo parecido a la esperanza se enciende en el alma.

La noche del sábado 23 de marzo pasará a la historia de Bogotá por haber permitido que esa ilusión renaciera con una fuerza inusitada. Sobre el escenario del Movistar Arena, Lenny Kravitz nos ayudó a entender que la música real –ese rock & roll, hermano del soul, el funk, el reggae y el jazz– tiene una fuerza espiritual que muy pocos géneros pueden igualar, aunque pasen todos los años que quieran pasar.

Acompañado por una precisa y poderosa banda de siete músicos (batería, bajo, guitarra, vientos y teclados), Kravitz hizo un extenso recorrido por sus grandes clásicos, en un ejercicio que confirmó la vigencia propia de las grandes canciones. Fly Away, American Woman, It Ain’t Over ‘Til It’s Over, Believe, I Belong to You, Always on the Run y Again, hicieron explotar a la audiencia en una celebración que reunion a varias generaciones.

Sobre la tarima, el ídolo neoyorquino contó con el respaldo de su escudero, el guitarrista Craig Ross, y la bajista Gail Ann Dorsey. Ella recibió la mayor ovación cuando se presentó a la banda, y fue uno de los puntos focales para quienes la recuerdan por todos los años que tocó junto a David Bowie. No fue su primera vez sobre escenarios colombianos, que la vieron antes acompañando a Tears for Fears y a Gwen Stefani. En los coros su voz complementó perfectamente cada tema, y fortalecía una presencia llena de brillo y talento.


Lea tambien : El Día Mundial de la Poesía llega a su 20 aniversario


Tras el breve descanso que siguió a Again, Kravitz regresó para una larguísima versión de Let Love Rule, de su debut publicado hace ya 30 años. Aprovechó para enviar un mensaje de amor y unión mientras se movía en medio de un público extasiado que buscaba eufóricamente acercarse a la leyenda. Durante ese tema fue impresionante la perfección del sonido, con los vientos presentes sobre una base rítmica impecable; fue como escuchar el álbum en nuestra propia casa, pero Lenny caminaba a solo unos pasos de nosotros. Nunca necesitó animaciones ni afectos visuales para hacer valer lo suyo, para eso estaba lo que a él le sobra: un repertorio lleno de grandes canciones que se sostienen por sí solas.

El cierre –era apenas obvio– corrió por cuenta de Are You Gonna Go My Way, y miles de fanáticos saltaron por todo el lugar como si sus vidas dependieran de ello. El rock & roll estallaba en sus corazones, y sus venas sentían la fuerza que solo puede sentirse a golpes de guitarra y batería, el poderío infinito de una canción que ya está más allá del bien y del mal, la indescifrable capacidad de un riff que conecta las almas.

Tras un final estruendoso y esperanzador, Kravitz dijo adiós a un público que se rendía a sus pies lleno de gratitud. No todos los días aparece un tipo con una guitarra para rescatarnos.

Fuente : www.rollingstone.com.co


Compartir en:




Subir