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El viejo Adolfo

El viejo Adolfo

Yo me inicié en la radio muy joven. Fue hacia los años 88 u 89, no recuerdo bien. Eran tiempos gloriosos de la radio, cuando locutores y periodistas gozaban de una admiración casi que venerable. Por supuesto, no había redes sociales, ni siquiera las estaciones de FM.

Allí, en la carrera cuarta, entre calles 27 y 28, al lado de la antigua sede de La Voz de Montería, había una cafetería muy popular, donde concurrían todo tipo de pensadores populares, autodidactas, los que se las daban de analistas políticos y los simplemente chismosos, que saciaban sus deseos de acabar al prójimo a punta de lengua.


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En ese lugar que hoy recuerdo como aquella vez, conocí a Adolfo Berrocal Ruiz, “Fito”. Siempre leyendo un periódico nacional, con una sonrisa socarrona en los labios, con su voz aguda y sus palabras, que solían ser dardos cargados del veneno que deriva del sarcasmo y la agudeza mental.

“Fito”, sabía prácticamente de todo. Mis oídos adolescentes se extasiaban oyéndolo. Era un maestro impartiendo lecciones de política y de vida. Movía sus manos para reforzar sus gestos de hombre convencido de lo que dice. Sonreía casi todo el tiempo y bromeaba sin parar. Era un hombre regio y fuerte en sus editoriales. Su voz retumbó por mucho tiempo a través de las ondas hertzianas y funcionarios públicos, políticos y dirigentes gremiales, no sólo lo admiraban, sino que le profesaban un gran respeto y cariño.

Al lado de Manuel Vicente y Morgan Jiménez Bula, quienes fueron mis mentores cuando comencé en el periodismo, tuve largas conversaciones con “Fito”. Recuerdo a Pacho Mendoza, quien terminó conquistando el corazón de una de las dueñas de la cafetería, a Manolo Suárez, una voz incomparable de la radio y una mente brillante de la locución. No olvido que me tocó hacer de control de varios de sus programas, entre ellos, en Un Rincón de Buenos Aires, Antena de la Ciudad y el noticiero El Pulso del Tiempo. No puedo dejar de mencionar a Augusto Yépez Fernández y tantos otros maestros del micrófono, que engalanaban con sus espacios la “encopetada” radio difusión de la época.

“Fito” Berrocal partió de este mundo la mañana del miércoles 10 de julio. A sus 74 años se apagó por siempre su voz (ya muy deteriorada por causa del cigarrillo que nunca quiso abandonar). Lo venció un cáncer de próstata. Se llevó sus hazañas periodísticas, muchas anécdotas, muchas heridas, muchas batallas, unas ganadas, otras no. Hoy le decimos hasta luego al viejo y gran amigo, al contertulio, al periodista insigne. De ti, maestro, sólo buenos recuerdos.

Por : Francisco Martinez Ferreira


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