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De asesor comercial a creador de arte embera

De asesor comercial a creador de arte embera

Por Liliana María Durango Peña.

Trabajaba como asesor comercial en Sincelejo- Sucre. Por recorte de personal dejó de laboral en su tierra y se vino para Montería en busca de nuevos horizontes.

En esta capital cordobesa Armando Arrieta Martínez logra encontrar una fuente de empleo también como asesor comercial. Pero luego de un tiempo se ve nuevamente a la deriva (laboralmente).
Lo que buscaba en ese momento iba encaminado a cubrir sus necesidades económicas, como dice el mismo: “sin meterle sentimiento al trabajo”.

Hasta ese momento él siempre había estado como empleado, pero las dificultades para encontrar lo que buscaba, lo llevaron a decidir aprender algo que le gustará y con lo cual pudiese generar dinero. Mientras esperaba conseguir un trabajo.

En su constaste búsqueda de querer aprender, se empezó a inclinar por la pintura, y su curiosidad lo llevó a ir a la Casa de la Mujer (Montería) , hacer una fila e inscribirse en uno de los cursos ofertados, pero no fue el de pintura el que encontró, así que se decidió por aprender Arte Embera.
Nunca en su vida había tomado en sus manos mostacillas para elaborar collares, manillas, pulseras, aretes o anillos.

Pero aprendió las bases del arte embera y a sabiendas de que aprender no significa sólo saber una técnica sino poner de su parte y convertirse en un autodidácta , empezó a utilizar su curiosidad para poder incluir un valor agregado a sus creaciones.

En ese camino comienza a adicionar a las mostacillas un material que lo ayudara a ver diferente, y que no fuera un producto artesanal común. Decidió dar un sello a la forma de combinar colores, pues no quería elaborar un accesorio con figuras.


 

Por ese tiempo, Armando estudiaba técnico en Mercado y Ventas en Montería, y se da cuenta que puede encaminar eso que sabe, que aprendió y que hacía a algo más comercial. Sintió la necesidad de empezar a verse como una microempresa para dar a conocer sus productos y al mismo tiempo darle fundamentación a lo que estaba haciendo.

Cuenta que sin duda, su profesor de emprendimiento, quien estuvo acompañándolo, lo motivo a ver su talento como una empresa que podía dar grandes frutos si se le daba forma y figura a su proyecto.

 

 


Aún cuando el capital con el que contaba era lo producido de las ventas de los mismos accesorios y no hubo patrocinios o préstamos bancarios. Hoy, ya hacen cinco años que empezó a crear arte embera y 3 años que lleva el nombre Puro Arte.

Todo lo que se hace en Puro Arte es elaborado por Armando.

A Armando su estilo de vida le cambió de ser un empleado que trabajaba bajo presión por metas empresariales para mantener su cargo y cuya vida giraban alrededor de eso a ser alguien que se levanta diariamente con ideas nuevas para crear algo distinto, sabiendo que de él dependen sus ventas, ingresos, tiempo, espacio y la manera como quiere estar trabajando.

Él nunca se había visto como emprendedor, y aunque aplaudía las iniciativas de otras personas en este sentido, no creía que alguna vez él se fuera a convertir en uno. Pero ahora lo es.

Tiene la convicción de que lo que hace, lo hace bien. Es exigente en la calidad de sus productos, antes de entregarlo se pregunta a si mismo ¿me gusta este accesorio? y si la respuesta es sí, sabe que hizo bien su trabajo y que tendrá la admiración de quien lo compre.

Por sus venas corre Puro Arte, tanto así que cuando “se mete en la película” a crear, no quiere soltar la aguja y mientras más teje, más quiere seguir. Por eso, hace uso de lo que aprendió cuando estudió Salud y Seguridad en el trabajo: si su cuerpo se agota y sólo quiere descansar, hace pausas activas para relajar. Respira, para, toma agua, prepara un buen mote de queso o escucha su canción favorita: Al Final de Lilly Goodman.

Sabe que sus creaciones generan gran admiración y satisfacción y cuando comercializa sus productos, siente la convicción de que todo lo que aprendió valió la pena.

Tiene varios retos en mente para Puro Arte entre ellos exportar sus accesorios (ya que en Europa han sido muy bien aceptados), participar en stand de ferias y en centros comerciales.

Se siente convencido de que un emprendedor debe creerse lo que está haciendo y seguir en la tarea de la motivación con el cliente, para que así pueda lograr éxito y sostiene que le preguntaría a alguien que no se decide a emprender a pesar de tener ideas: ¡lo que haces te hace feliz? ¿lo quieres para tu vida? y que en esas preguntas encontrará la respuesta sobre si vale o no la pena emprender.


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