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Niños sin golpes, sin gritos y sin encerramientos, proyecto busca eliminar violencia contra niños en Colombia

Niños sin golpes, sin gritos y sin encerramientos, proyecto busca eliminar violencia contra niños en Colombia

Redacción. ¿Si a usted le dan una nalgada, cree que es violencia? Y si es contra de los niños y de las niñas ¿Qué nombre tiene? También es violencia.

El castigo físico humillante y degradante es la forma más generalizada y tristemente aceptada de relacionarse con la
niñez de todo el mundo. Sin embargo, 57 países, en un acto afirmativo del derecho, reforzaron la protección de la niñez, al prohibir de manera explícita, golpear a los niños y a las niñas.

Hoy, Colombia tiene la oportunidad de iniciar el camino para el cambio cultural hacia una crianza libre de Castigo físico: palmadas, chancla, correa, encerramientos y castigos degradantes.

«El Proyecto de ley, que está en manos del Senado, busca instaurar un cambio cultural dentro de las familias para que eduquen, críen y acompañen el desarrollo de sus hijos sin ningún tipo de violencia. Esto no quiere decir que no haya normas, límites, responsabilidades que cumplir, sino que el cumplimiento de éstas no puede incluir acciones que vulneren los derechos humanos de las niñas, los niños y los adolescentes», afirma Gloria Carvalho, secretaria Ejecutiva de la Alianza por la Niñez Colombiana.

Qué busca el proyecto de Ley

El articulado del proyecto de ley consta de dos páginas, que básicamente se centran en dejar de manera explícita la prohibición «Por medio del cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes y se dictan otras disposiciones».

El articulado también pretende modificar el artículo 262 del Código Civil, de la siguiente manera:

Artículo 262. Vigilancia, corrección y sanción sin violencia. Las familias y/o personas encargadas del cuidado personal de los niños, niñas y adolescentes tendrán la facultad de vigilar su conducta, corregirlos y sancionarlos excluyendo cualquier forma de violencia garantizando su desarrollo armónico e integral.

Tal como está, el artículo ha servido para justificar los golpes contra la niñez, miremos: «Los padres o la persona encargada del cuidado personal de los hijos, tendrán la facultad de vigilar su conducta, corregirlos y sancionarlos moderadamente».

¿Qué es lo moderado?

Finalmente, esta ley, muy corta en su articulado, pero muy ambiciosa en su fin pretende: prevenir la violencia desde sus primeras manifestaciones, pide la creación y aplicación de una estrategia: «La estrategia nacional pedagógica y de prevención incluirá acciones de difusión, sensibilización, formación y acompañamiento, con la participación corresponsable de la familia, la sociedad y el Estado».

No es simplemente decirle a los padres y madres que la violencia no es válida, sino acompañarles en desaprender esas formas de crianza y a aprender formas de crianza sin violencia, positivas, desde el amor y desde la ternura.

Más razón y menos costumbre

Las personas suelen rechazar de manera tajante, así sea, por la sanción social, las acciones de violencia en contra de los grupos minoritarios, y en general de los adultos; tanto así que si una persona le da una cachetada, empujón o encierra a su pareja, hay una sanción social y judicial.

Sin embargo, cuando se trata de los niños, de las niñas y los adolescentes, muchas familias, no solo lo aprueban, sino que en muchos casos lo aplauden, lo promueven y lo recomiendan.

Es como si los niños y las niñas no fueran «personas» en el grado de calidad que el resto de los adultos, como si no gozaran de derechos plenos como sujetos, y de hecho, de derechos superiores y prevalentes.

Consecuencias del castigo físico en la salud 

Estudios de la última década han mostrado una relación consistente entre el castigo físico (en ausencia de maltrato, abusos físicos o sexuales) y la posibilidad de desarrollar condiciones como artritis, obesidad, diabetes y problemas cardíacos.

La Revista Pediatrics, recomienda a los Estados revisar estos efectos y tomar acciones para prevenir estas consecuencias, pero también recuerda los ya reconocidos efectos sobre la salud mental más investigados y documentados en cientos de artículos indexados; los efectos del castigo físico y humillante en la salud mental de las niñas y de los niños son extensos:

  • Mayores niveles de agresividad en los niños y niñas. Legitima y modela en las personas diferentes formas de relacionarse con prácticas violentas a lo largo de su vida.
  • Mayores posibilidades de tener comportamientos criminales y antisociales. Justo aquellos argumentos por los cuales, algunas familias dicen que aplican el castigo físico.
  • Deterioro en las relaciones entre los padres e hijos. El dolor producido puede causar ansiedad, miedo, rabia, sentimientos que alejan a los niños de sus padres.

  • La confianza se fractura, los hijos prefieren mentir cuando fallan, cuando rompen algo, cuando sacan malas notas, en vez de recurrir a sus padres por ayuda, refuerzo o consejo.
  • Deterioro en la salud mental. El castigo físico se asocia fuertemente con la depresión del
    adolescente y el sentimiento de angustia. También con sentimientos de humillación e
    impotencia.
  • Aumenta las posibilidades de establecer relaciones agresivas como adulto. Estas se pueden
    manifestar con su pareja o con sus propios hijos.
  • Aumenta las posibilidades de incrementar la severidad de los actos de violencia en contra de
    los niños y niñas.

Con información de alianzaporlaniñez.org.co


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