Los caballos y el hombre

Los caballos y el hombre
Foto: Tomada de internet

“Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo”

– Armando Palacio Valdés.

Por estos días visite un lugar muy agradable donde compartía viandas y conversaciones de muchos temas, de un momento a otro, empezaron a desfilar caballos y jinetes, los caballos imponentes, algunos jinetes inexpertos y otros expertos, intentando dar muestras de esta hermosa relación, hombre animal, sentí una profunda necesidad de intentar entenderla e iniciar una exploración documental, que me ayudara a entender esa conexión que sin ser jinete sentí en mi corazón.

Reconociendo mi completa ignorancia en el tema, descubrí algunos datos y referencias que quiero compartir con ustedes en honor a la capacidad mamífera que nos vincula con el caballo de manera muy especial. Es necesario decir que estos animales son de naturaleza asiática y fueron presas de cazadores durante miles de años, solo hacia el año 6.000 a.c cuando el pastoreo fue la actividad principal del hombre, este decidió unirse a él para compartir su convivencia, con el tiempo, el caballo se convirtió en compañero inseparable de logros, batallas y conquistas y se dispersaron por todo el planeta.

Un dato interesante que descubrí en mi exploración es el de un grupo internacional de científicos que ha descifrado el genoma del caballo doméstico, su investigación descubrió que tiene una increíble similitud con el del hombre, reveló un informe publicado hoy por la revista Science. Infiero que esta biológica similitud podría explicar la conexión existente desde todo punto de vista.

En un artículo publicado por Discovery noticias, se indica que la conexión entre el caballo y el hombre es única, esta relación se forma alrededor de la cooperación a tal punto que se fusionan sus movimientos, la Dra. Ana Maurstad del departamento de ciencias de la cultura de la universidad de Tromso en Noruega afirma que de forma cinética el jinete transmite su pensamiento al caballo y que si este fenómeno no se da el caballo nunca entenderá las ordenes emitidas.

Por otra parte, el sentimiento excede a la conexión psicológica. Mientras que los jinetes adaptan su estructura desarrollando músculos en las piernas y otras partes del cuerpo para que coincidan con la del animal, los caballos experimentan cambios físicos en respuesta a la forma, carga y movimientos del jinete. Además, los caballos son muy sensibles al tacto, lo que hace que la familiarización entre ambas partes sea más rápida y que logren acostumbrarse el uno al otro de forma tal que un simple movimiento de músculos del jinete le indique al animal la dirección deseada a recorrer.

En relación al vínculo que se crea entre el jinete y el caballo, el profesor de sociología de la Facultad Fort Lewis, Keri Brandt propone que “los humanos y los caballos crean un sistema de lenguaje en conjunto a través del cuerpo para facilitar la creación de un significado en común”. En adición a esto, los seres humanos cambian la manera en la que les hablan a los caballos a fines de comunicarse mejor con ellos.

Fue muy especial lo que sentí, derrumbo mi paradigma de temor a estos animales tan especiales, y sin ninguna pretensión diferente a una profunda admiración, valoré la conexión que a la distancia sentí, un motivo más para amar esta tierra sabanera que me da la oportunidad de vivir momentos inolvidables.


Por: Luis Martínez

Luis Martínez

Empresario, consultor en planeación estratégica y sistemas de gestión integral; docente universitario en las áreas de marketing, SIGC, Prospectiva, planeación; Gerente OPTIMIS y GQ Consulting Group.


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